En el principio Dios creó los cielos y la tierra. La tierra estaba sin orden y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas.
Génesis 1:1-2
Notas
1 En el principio Dios creó los cielos y la tierra.
Está claro que en el primer versículo del Génesis, el autor (Moisés) quiere que entendamos que Dios estuvo claramente involucrado en los orígenes de los “cielos y la tierra” o “los cielos y la tierra”. No existen por sí solos ni están presentes simplemente por capricho o catástrofes de alguna fuerza neutral. Otro punto notable es que en este primer versículo Dios se revela y lo presente parece estar sujeto a su voluntad y poder.
También podemos mirar este versículo y usarlo como precedente para la estructura de nuestras vidas. “En el principio Dios…” nos muestra que en todo, Él debe ser el primero, el comienzo del cambio, el proveedor de orden en el caos y de luz donde hay oscuridad.
2 La tierra estaba sin orden y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas.
La Tierra no tenía función ni límites y, sin embargo, estaba llena de la cualidad del potencial que el Todopoderoso podía utilizar para hacerlo todo. La cáscara de los “cielos y la tierra” ya había sido creada y yacía “sin forma y vacía”.
La oscuridad cubría la superficie de las profundidades, aludiendo a la fase caótica, informe y quizás líquida de la tierra. Nada se distinguía ni tenía forma, pero el Espíritu de Dios flotaba sobre el caos preparándose para alterar lo que hay debajo. Los gérmenes de vida estaban presentes en medio del abismo esperando el soplo de Dios para soplar vida en ellos y formar el mundo con orden y propósito e incluso a Su propia imagen.
En estos dos versículos introductorios, hay un reflejo del esfuerzo actual por la salvación de nuestras almas. Aunque la humanidad aún no había sido creada, Dios todavía sabía de la caída de la humanidad y de la naturaleza destructiva que el pecado tendría en su creación. Cada uno de nosotros comenzamos en un abismo acuoso, sin forma hasta que el aliento llena nuestros pulmones y tomamos forma. Entramos en un mundo de oscuridad y ambición egoísta, vacío de esperanza y, sin embargo, Dios proporciona un camino iluminado y lleno de gracia.
Observemos que al principio no había nada deseable que ver, porque el mundo estaba desordenado y vacío; era confusión y vacío. De la misma manera la obra de la gracia en el alma es una nueva creación; y en el alma sin gracia, que no nace de nuevo, hay desorden, confusión y toda obra mala: está vacía de todo bien, porque está sin Dios; es oscuridad, es la oscuridad misma: ésta es nuestra condición por naturaleza, hasta que la gracia Todopoderosa obra un cambio en nosotros.
—Comentario de Matthew Henry
Versos de Memoria

Isaac Roberts. Estrellas en el Cisne, c. 1889 – en o antes de 1899. Rijksmuseum
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Invitación a la oración

Preguntas de Aplicación
- What area of your life are you claiming ownership of and need release back to the Creator of the world? What can you do to shift your mindset and remember that God spoke the universe into existence?
- When you think of creation, are you recognizing that we live in a God-centered world or believing the earth is centered around humanity? What daily action can you take to be sure to focus on worth in Christ and not on achievements of your own making?
- What areas of your life are feeling chaotic, dark, or even empty like the beginning of the world? In what areas can you start inviting God in to bring about order and the beginning of something new?
- Are you trusting in the Lord even if progress or answers are not visible or immediate? When you go through times of spiritual upheaval, are you leaning into God’s presence or falling into isolation? How can you be more open to the Lord even when you are feeling alone and overwhelmed?





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