Women bent over a bed in grief with doctor standing nearby with faith amidst suffering

La Fe en Medio del Sufrimiento

»¡Oh, si mis palabras se escribieran,
Si se grabaran en un libro!
-»¡Si con cincel de hierro y con plomo
Fueran esculpidas en piedra para siempre!
-»Yo sé que mi Redentor vive,
Y al final se levantará sobre el polvo.
-»Y después de deshecha mi piel,
Aun en mi carne veré a Dios;
Al cual yo mismo contemplaré,
Y a quien mis ojos verán y no los de otro.
¡Desfallece mi corazón dentro de mí!

Job 19:23-27

Notas


Job no imaginaba que, miles de años después, leeríamos acerca de sus sufrimientos, lamentos y afirmaciones. Más allá de tener sus palabras escritas en un pergamino o grabadas en plomo, la vida de Job está grabada en los corazones de los creyentes. Él nos recuerda que la vida no está exenta de adversidades, que es válido clamar al Señor y, lo más importante, mantener la fe en medio de la angustia y el sufrimiento.

Sin embargo, en ese breve instante en que se aparta de su dolor y deja de lado las acusaciones de sus amigos, manifiesta una gran chispa de fe. Declara que su Redentor vive y que alberga la esperanza de ser vindicado. Antes de que su cuerpo se consuma por completo, verá a Dios y sabrá que no se equivocó al confiar en Él. Pero aquí es donde este versículo, tan a menudo citado, se vuelve interesante. ¿Se refiere Job a Cristo o a Dios cuando habla de un redentor o de un defensor en la tierra?

Nótese que la palabra «redentor» no aparece con mayúscula inicial —como sucede en Isaías—, sino que se emplea de manera similar a como se usa en la historia de Rut. Booz es un pariente cercano, o redentor, quien por ley debía defender los intereses de la familia de Noemí. ¿Clama Job por un pariente que lo vindique, o tiene la mirada puesta en el cielo? Existen diversas formas de interpretar las palabras de Job:

  1. Él esperaba que se reconociera la injusticia cometida contra él y que el relato de su calvario condujera a su vindicación en el futuro.
  2. Buscaba a un ser celestial distinto de Dios, ya que este no parecía responder a los clamores de sufrimiento y lamento de Job.
  3. Invocó directamente a Dios como el redentor supremo de su pueblo, del cual él mismo formaba parte.
  4. Apeló a un pariente redentor: alguien que rescatara sus tierras, vengara a los muertos y lo liberara del cautiverio.

Quizás no conozcamos la verdadera intención de Job al hacer su profesión de fe. Lo que sí sabemos es que Eliú lo reprende prontamente, recriminándole su orgullo y presunción al desafiar al Señor. Aun si Job tiene razón al afirmar que no merece el sufrimiento que padece, ¿quién es él para objetar algo contra las maravillas de Dios (Job 37:14-20)? En el capítulo 38, la voz de Dios continúa con los interrogantes.

¿Dónde estabas tú cuando Yo echaba los cimientos de la tierra?
Dímelo, si tienes inteligencia.
¿Quién puso sus medidas? Ya que sabes.
¿O quién extendió sobre ella cordel?

Job 38:4-5

El momento cumbre de fe llega cuando Job reconoce que su propia rectitud no lo salvará, y que solo alguien dispuesto a sacrificarse en su favor puede otorgarle una redención completa. Resulta difícil, casi imposible, contemplar la vida de Job sin el filtro de nuestra perspectiva moderna. Nosotros contamos con la ventaja de las Escrituras, la vida de Cristo y la presencia del Espíritu Santo en nuestro interior. ¿Cómo fue la experiencia para Job? No podemos saber hasta qué punto comprendía él lo que estaba por venir, pero sí sabemos que, al igual que nosotros, se sintió profundamente humillado al reconocer su propia insignificancia ante el Todopoderoso.

La vida no es tan sencilla como decir que «los buenos prosperarán y los malvados sufrirán». Tanto los malvados como los justos padecen sufrimiento. La diferencia entre ambos radica en a quién o a qué claman en medio de la aflicción. ¿En quién depositan, en última instancia, su confianza? ¿Se mantiene firme la fe en medio del sufrimiento, vacila o simplemente no existe? Al afrontar nuestras propias adversidades, vemos en Job no a alguien exento de faltas, sino a alguien que reconoció que su propia bondad no bastaba. Todos necesitamos un redentor.


Versos de Memoria

Dark black and white photograph of storm clouds and silhouette of woman with bible verse Job 19:25 about faith amidst suffering
Karl F. Struss. Nubes de tormenta, 1921. Instituto de Arte de Minneapolis

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Más versículos sobre redención:

White paper background with the bible verse Psalm 78:34-35 about the redeemer
White paper background with the bible verse Jeremiah 50:34 about the redeemer
White paper background with the bible verse Ephesians 1:7-10 about redemption

Invitación a la Oración

Dark brown textured background with prayer invitation to receive hope and resist despair


Imagen de portada: Charles Arthur Fries, Demasiado tarde, 1896, Smithsonian American Art Museum

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